Tuesday, April 9, 2013

Disculpa, ¿200 años de que?


Se me ha hecho inevitable escribir respecto al Bicentenario de mi ciudad, Barranquilla, ocurrido el pasado 7 de Abril de 2013, dado que poco he visto de lo que para mi es la realidad de la ciudad.


Días previos a la fecha observaba por las redes sociales todo el orgullo de ser costeño y tener ese aire caribeño y mucho mas ser de Curramba, "el mejor vividero del mundo"; claro, es que estamos en la ciudad más alegre de Colombia, el país más "feliz del mundo"; y me pregunto, ¿qué persona con lo mínimo de conciencia se ha creído todo ese cuento?, sin embargo, parece que el simple hecho de ser esa ciudad alegre, llena de una calidez de personas, es suficiente para tapar la verdad que observo cada día en esta ciudad.


Es totalmente natural, a mi parecer, sobreponerse a las dificultades con una cara alegre, porque estando en un estado de preocupación sería más difícil pensar y tomar decisiones. Pero, lo que observo, en una gran cantidad de personas, es un estado de alegría que permite olvidarse, mas bien zafarse, de los problemas que ocurren en esta ciudad y vivir en un estado de ignorancia en donde en la medida que hayan más excusas para alimentar esa felicidad, mejor la vida será. Casos son: las victorias de la selección Colombia, saber que somos la ciudad más feliz, el autoengaño de decir que somos el mejor vividero del mundo y por supuesto, el Bicentenario.


Es increíble, aunque poco a poco me doy cuenta que no tanto, como las personas de esta ciudad pueden meterse en una capsula de felicidad que les ayuda a no mirar lo que está pasando a su alrededor y convertirse en egoístas. Fácilmente podría acercarme a alguien y preguntar: disculpa, ¿son 200 años de qué?.
Yo puedo responder a ello: Son 200 años de ignorancia inducida, de falta de cultura ciudadana, de dejadez cívica, pero también de carnavales y alegría, de son costeño y guepaje.

Si bien no quiero parecer un tipo pesimista, prefiero ser más realista. Es que hay que ver el estado de la ciudad que se traduce en la gente, mal servicio al cliente, personas demasiado "chavacanas" hasta el punto de no tomar en serio los negocios, jefes que balbucean vulgaridades, una "elite" que trata de "chusma" a toda esa gente ignorante, perdón, “alegre” y dirigentes que creen que el progreso está en la cantidad de construcciones y cemento que contiene la ciudad.


Para predecir la conducta futura, hay que observar el comportamiento pasado, parafraseando lo que decía un psicólogo en una película que vi recientemente y como lo discute E. H. Carr en su libro ¿Que es la historia? sobre como las personas son el producto de la historia y sus acciones están condicionadas por el pasado y como siendo consciente del presente es que se puede romper esa cadena e influenciar en el futuro. Por eso, si me preguntan nuevamente sobre el Bicentenario, solo puedo decir que mirando lo que somos ahora, no creo que sean 200 años que celebrar, sino el momento de empezar a actuar.

 Lo anterior es una opinión basada en mi experiencia y en como percibo mi entorno, si bien hay muchos temas tocados en los que se puede ahondar, prefiero no discutirlos de momento.

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